
LA RESTAURACIÓN
Presencia recuperada
La nobleza de sus proporciones, la calidad de los materiales, la presencia de elementos artesanales y una elegancia serena que sigue percibiéndose en cada espacio convierten esta rehabilitación en algo más que una restauración.
La fachada histórica recupera toda su presencia sobre la Plaza de Santa Ana, revelando nuevamente la calidad de la piedra de Colmenar, el equilibrio de sus proporciones y la riqueza de sus detalles constructivos.
LA RESTAURACIÓN
Patrimonio y artesanía
El proyecto recupera piezas de extraordinario valor artesanal: los escalones originales de mármol blanco, la barandilla de hierro forjado, los vitrales, el pasamanos de nogal español y el magnífico friso cerámico realizado por José Ruiz de Luna. Testimonian el nivel de artesanía y excelencia constructiva que caracterizó a las grandes residencias madrileñas de principios del siglo XX.




LA RESTAURACIÓN
Luminosidad y profundidad
Junto a la restauración patrimonial, el proyecto incorpora mejoras que transforman la experiencia residencial. La escalera recupera el protagonismo como eje vertebrador del edifico y prologa el recorrido hasta la azotea. Además, la incorporación de una gran claraboya introduce una nueva dimensión en el inmueble. La luz natural atraviesa el edificio de arriba a abajo y revela toda la riqueza de sus materiales y detalles originales.
LA RESTAURACIÓN
Naturaleza interior
Un jardín vertical y un limonero introducen un elemento de naturaleza en el corazón de la propiedad, generando una atmósfera de calma inesperada a escasos metros de una de las plazas más animadas de la ciudad.

